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Amenazas dilatan negociación

Los indígenas del norte del Cauca saben que el frente Sexto de las Farc asesinó el domingo pasado a Lizandro Tenorio Tróchez. El líder indígena tenía 81 años y era un guía espiritual fundamental en los procesos de armonización de los territorios, como el que intentó hacer en el cerro Berlín en Toribío, de donde los nativos intentaron sacar a la Fuerza Pública hace algunas semanas. Tenorio también participó, días después, en la captura de los cuatro guerrilleros que luego fueron juzgados por la comunidad nasa.

Vivía en el resguardo de López Adentro, en Caloto. Fue gobernador del cabildo de Toribío en dos ocasiones y era una de las autoridades espirituales que orientaba las acciones de la comunidad. “Es una gran pérdida. Las Farc están atacando el corazón del pueblo nasa”, dice James Yatacué, gobernador del resguardo de López Adentro.

Este año Tenorio había recibido tres amenazas: una en Corinto, otra en Toribío y, la última, hace algunas semanas, en su propio resguardo, donde finalmente —el pasado domingo a las 3:00 de la tarde— fue asesinado por dos hombres que llegaron a su casa en una motocicleta, lo saludaron de mano y luego dispararon varias veces contra su humanidad, delante de su esposa, para luego emprender la huida por la vía que conduce a Corinto.

 

El miedo ronda. Es bien sabido que hoy las amenazas rondan con más intensidad al Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y a la Asociación de Cabildos Indígenas (ACIN). Desde el 2 de enero de este año está amenazado Feliciano Valencia, quien ha liderado el proceso de resistencia contra la militarización en territorios ancestrales. Lo mismo sucede con Luis Alfredo Acosta, coordinador de la Guardia Indígena en Toribío, uno de los que se enfrentó al Ejército en el cerro Berlín.

 


Muchos de los mensajes que llegan a los celulares de los comuneros expresan casi los mismos contenidos: “Los señalan de ser colaboradores de la guerrilla y los amenazan de muerte si no abandonan el territorio. Les recuerdan que esta situación ya le pasó al conductor Julio (asesinado el 12 de febrero de 2012 en la cabecera municipal de Morales) y al profesor Libardo Rodallega (asesinado el año pasado en la vereda San Isidro del mismo municipio)”, según lo advierte la Red por la Vida y los Derechos Humanos del Cauca.

Las amenazas también están dirigidas a rectores de colegios y pastores de iglesias evangélicas y católicas. Y la preocupación es que las cosas se están materializando: “Sólo en el norte del Cauca llevamos cuatro muertos en lo que va corrido del mes de agosto”, dice Feliciano Valencia. Y apunta que aunque teme por su vida, no se irá del territorio, tampoco del país, y que si tiene que morir, lo hará tranquilo porque la semilla está sembrada para que otros continúen con el proceso.

En los últimos diez meses —según el CRIC— han asesinado a 22 indígenas en la región. Mientras tanto, 140 miembros de las comunidades están en lista para ser judicializadas por casos como el desalojo de la Fuerza Pública del cerro Berlín. Aunque se ha hablado con el ministro del Interior, Federico Renjifo, aún no se ha llegado a ningún acuerdo para que dichos procesos no se surtan.

Hoy martes se llevará a cabo la minga en La María, en Piendamó, muy cerca de Popayán. Último capítulo del Encuentro Nacional de los Pueblos Indígenas y Sectores Sociales por la Defensa de la Madre Tierra, evento al que está invitado el presidente Juan Manuel Santos, quien a través del ministro Renjifo mandó a decir que no asistirá. Aún así, las comunidades dicen que insistirán en un diálogo directo con el primer mandatario.

Artículo tomado de  http://www.elespectador.com/impreso/politica/articulo-367275-amenazas-dilatan-negociacion. agosto 14 de 2012 10:19 am.